diciembre 12, 2011

Amanecer parte 1 (The Twilight saga: Breaking dawn – Part 1, 2011)



Entre los sarcástico y lo absurdo.

La comparación es inevitable y necesaria entre Harry Potter de J.K Rolling o la tan famosa “El señor de los anillos” del buen J.Ronald R. Tolkien que han pasado por la misma situación que nuestra acusada de esta entrada: La adaptación al cine. Alguna vez un amigo me dijo: no compares, porque hasta entre los perros hay razas y estoy de acuerdo. Todas las anteriores dejan muy atrás el “gran” desenlace que esta historia de vampiros podría tener. No van a leer flores y cosas bonitas sobre un artefacto hecho con la firme intención de generar muchas ganancias monetarias de fans, sin importar qué, todo un público neutral también es importante a la hora de sentarse en la sala de cine.
Ante ustedes está de la saga Crepúsculo: Amanecer pt. 1, donde repiten Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Peter Facinelli y Anna Kendrick bajo la dirección, por así decirlo, de Bill Condon; basada en los libros de Stephenie Meyer. Amanecer pt. 1 arroja luz sobre los secretos y misterios de este romance épico. En este nuevo capítulo, los protagonistas Bella Swan y Edward Cullen tendrán que hacer frente junto a sus seres queridos a la cadena de acontecimientos ocasionados por su boda, su romántica luna de miel y el nacimiento de su primera hija… que trae consigo una imprevista y sorprendente consecuencia para Jacob Black.
Debo confesar PÚBLICAMENTE que he visto en el cine la saga Crepúsculo cada una de sus entregas en su momento oportuno. Hoy con Amanecer pt. 1 me resistía a verla, pero analizando: ya me había soplado las 3 entregas anteriores, digo, por mera curiosidad era importante saber en que acababa esta mamarrachada y pues cómo fue… deja mucho que desear.
Con CREPÚSCULO tuve una sensación de tomada de pelo por lo que la historia planteaba y la inevitable mala adaptación del libro al ponerle cara a todos los personajes; para LUNA NUEVA creía que se mantendrían en ese punto de ser absurdos, pero sorpresa se lograron superar; con ECLIPSE pude decir que no era mala, pues mantener la naturaleza absurda de este culebrón era de aplaudir y pues no salí ni aplaudiendo, ni como en la primera entrega.
Ahora, con AMANECER, ¿por dónde empezar? Debo reconocer que las escenas están bien armadas y estructuras para que el NO-fan de la saga no suelte la carcajada en esos desarrollos donde sólo fluye la historia y no olvidemos que todos debemos sufrir en el transcurso.
En ese punto, aunque respetando la línea argumental de Meyer, la cinta se desarrolla en un ambiente bastante oscuro, deprimente, depresivo y negativo (sí, todos esos conceptos juntos) que hace voltear a las butacas de junto para descubrir si soy yo o el resto del público está con ese mismo sentimiento de sufrimiento mezclado con revoltura en el estómago.
Movimientos de cámaras bien logrados, desnudos estratégicos, poca ropa y una banda sonora que vomita artistas populares para que la mercadotecnia pueda dar el zarpazo por lo menos a través del oído, hacen un producto que nunca intento profundizar y hoy menos que nunca. No me extrañaría ni “tantito” que para su versión en DVD o BLU-RAY y gracias a esa edición bastante bien lograda de las escenas de cama, exista la versión EXTENDIDA NO EDITADA PARA ADULTOS, ¡ah, porque no he dé conocer a la mercadotecnia!. Sólo tiempo al tiempo.
El guión está bastante forzado, existen escenas con música que me hicieron recordar por momento la serie de TV: Baywatch, donde no importaba nada sólo disfrutar de la música aunque la historia me está tomando el pelo. Se quedan cabos sueltos (qué espero los tomen en cuenta para la parte 2). Me atrevo a decir que realmente la película no ameritaba una “parte 2” es una simple estrategia para mantener con vida ($$$$) a los personajes por unos meses más. Pobre Melissa Rosenberg, la guionista porque realmente no podía rascar de una historia que no daba para una película de más de 3 horas. Incongruencias y situaciones que como cinéfilo compulsivo merezco me expliquen, más allá de que existe la versión literaria.
Las actuaciones son bastante nefastas, no sé si sea la fama de los involucrados o la dirección, porque me hace agarrar a golpes por la pasgüatez de Pattison que desde Potter ya me daba una pereza impresionante. Stewart creo es lo más decente de la película, aunque tampoco se emocionen. Sólo es lo “menos detestable” de todo esto. Ahora Lautner pierde seriedad (¿la tuvo alguna vez?) porque no pasan ni 30 segundos de la cinta y…. ¡Exacto!  Se quita la camisa.
A pesar de todo, la película pudo quedar peor ¡JA! bueno, si la comparan con las dos primeras entregas, está sale bien librada, además estoy consciente que algún apasionado por la saga me venga apedrear mi casa porque “cómo se me ocurre decir esas cosas”; aunque no digo nada que no este sustentado, es una humilde opinión sobre una película que si no fuera por el fenómeno y las hormonas adolescentes que la rodean, estuviera destinada a guardarla en el baúl del olvido con candado y listo para comerme la llave.

noviembre 14, 2011

Gigantes de acero (Real Steel, 2011)



Humor, movimiento y ciencia ficción.

Vaya que reconoceré públicamente que esta película no estaba entre mis prioridades al momento de visitar el cine (por el box y la pereza mental que me genera, entre otros factores), pero por la clásica democracia donde la mayoría decide que historia veremos, no tuve más remedio que aceptar la derrota y prepararme a ver una entrega donde Dreamworks, Spielberg y la ciencia ficción llevaban varios títulos sin convencerme del todo.
Es momento de aclarar el panorama y comentar que Gigantes de Acero es una cinta protagonizada por Hugh Jackman, Dakota Goyo y Evangeline Lilly con el guión de John Gatins y Richard Mathis; bajo la batuta de Shawn Levy quien tiene en su filmografía “Una noche en el museo 1 y 2” (2009) además The Pink Panter (2006). En esta ocasión nos hacen llegar una historia donde en un contexto en el que el boxeo se ha transformado en un deporte de alta tecnología; Charlie Kenton es un boxeador fracasado que pierde la posibilidad de ganar un título cuando poderosos robots de 90 kilos y más de dos metros de altura comienzan a competir. Convertido en un promotor de poca monta, Charlie sobrevive ensamblando robots de bajo costo, a los que apunta en peleas del circuito amateur. Finalmente, cuando esta situación toca fondo, Charlie se asocia con su casi desconocido hijo Max para construir y entrenar a un auténtico robot campeón. A medida que suben las apuestas en la brutal arena en la que todo vale, Charlie y Max, contra todos los pronósticos, tendrán una última oportunidad de triunfar en su nueva etapa de vida y profesión.
Venía saliendo de la sala de cine y no pude evitar recordar una anécdota vivida con una cinta similar, aunque no fue precisamente de mis tiempos: Rocky (1976), se asemeja en exceso a Gigantes de Acero, en utilizar el box para conseguir un objetivo en común, ese coraje cojugado con iniciativa para salir adelante ante las adversidades de la vida.
Está cinta va en el mismo rumbo aunque con tecnología incluida, varios años de diferencia en la perspectiva de las familias disfuncionales y la experiencia de algunos monstruos del cine. Este último punto era lo que me hacía casi gritar a los cuatros vientos que la película sería una extraña mezcla entre Transformers, con toque de egocentrismos como en Super 8 y miles y miles de clichés del cine de Mr. Spielberg. Ahora puedo argumentar cosas muy diferentes y características que hacen a Gigantes una entrega digna de verla varias veces sin problemas de generar conflicto en tu mente.
Una cinta equilibrada, podría denominarla pues aunque lo planteado podría encajar perfectamente en la ciencia ficción, la mezcla de humanos y maquinas con “posibles sensaciones”, los escenarios del campo en conjunto con los estadios donde las peleas se desarrollan, el score muy futurista y el soundtrack con artistas conocidos, luchas de robots donde pelean a muerte y el hilo conductor de un padre e hijo buscando el amor como columna vertebral de la historia hacen que Gigantes no pase desapercibida.
Una mención aparte merece el chico Dakota Goyo en el papel del hijo de Jackman pues es tan convincente su participación que el chamaco resulta ser tan adorable con sus lecciones de vida, su actitud e ímpetu sobre las decisiones que se toman y van dándole forma a la cinta. Consigue esa conexión entre personaje-espectador que pocos han logrado a la primera.
Una mezcla que es difícil de describir entre un drama que te arrancará algunas lágrimas (créeme que sí), te hará saltar de la butaca con las escenas bien logradas de acción en las peleas y todo el contexto de ciencia ficción que te hace examinar minuciosamente esta película y llegar al punto de preguntar: ¿qué tan descabellada esta la propuesta argumental de la cinta?.
Gigantes, se convierte en una película redonda con mucho que disfrutar, algunas cosas que aprender y otras tantas para reír o llorar, según sea el caso; el punto a detallar es que Spielberg después de llevar el cerebro intelectual de otras entregas similares, diera en el clavo y nos hiciera sonreír, reflexionar, aprender, emocionar y disfrutar de principio a fin una historia bien pensada, actuada, escrita y desarrollada.
Un aplauso y espero no sea la única entrega que nos haga hacer y opinar lo mismo.
En su momento Rocky me genero el mismo sentimiento a pesar de la repulsión que me provocaba el box; hoy con Gigantes ocurre algo similar, aunque no fui yo el que lloró en la sala de cine, mis acompañantes aunque lo nieguen, si soltaron las de San Pedro durante su desarrollo. No critico, pero así como "el ojito de Remi" se hizo presente, también hubo emoción en el transcurso de la historia por parte de mis amigos y eso me da la certeza para afirmar que la cinta está equilibrada y vale la pena verla, no una, sino varias y varias veces.

noviembre 12, 2011

Si fueras yo (The change-up, 2011)



Antes de iniciar los comentarios sobre el tema que nos lleva a escribir mi nueva (y renovada) entrada, es importante descubrir por el proceso existencial, sentimental, económico, social y cultural por el que este autor pasó para poder ahora regresar a  las andadas y seguir llevándoles mi humilde opinión al respecto de los diferentes acontecimientos que me apasionan y me hacen comunicarme con todos ustedes. Todo este  rollo es para pedir una disculpa por la pereza mental y física que me hacía no escribir, pero espero NO vuelva a ocurrir. Aquí vamos de nuevo y celebremos este primera año juntos y espero ir POR MUCHOS MÁS.
Hoy me motiva a escribirles sobre un extraño fenómeno que me ocurrió en las salas cinematográficas hace poco, pues la fórmula es bastante obvia y tratada ene número de veces dentro de un guión de cine, pero para no hacer el cuento largo, me gustó. Veremos en qué radica mi empatía con la cinta y si ustedes están de acuerdo con ella (se vale, no estarlo y expresarlo, también).
Sentada en el banquillo nos encontramos con “Si fueras yo” una película protagonizada por Jason Bateman, Ryan Reynolds, Olivia Wilde, Leslie Mann y en la batuta de la dirección David Dobkin; nos cuenta la historia de Mitch, un irresponsable e inmaduro soltero, y Dave, un abogado muy trabajador, con una esposa y tres hijos. Sus vidas cambian cuando cada uno desea tener la vida del otro, y se les cumple. Ante tal suceso deberán poner dedicación y esfuerzo para cumplir y no terminar en catástrofe sus nuevas vidas hasta que todo regrese a la normalidad.
Pasa algo extraño, pues en sentido estricto es una comedia para ADULTOS, que por el simple hecho de este detalle gran parte de los chistes giran en torno a sexo y que llega a ser grotesco para ciertos ojos (podría incluirme en el paquete); pero que es ahí donde radica el encanto de esta cinta.
La idea principal no es nada innovadora y el guión no podría decir que es el mejor pues está lleno de clichés y gags que los amantes del buen cine encontraran desesperantes.
Pero es importante aclarar que desde un principio e iniciando por el reparto la comedia es llevada para un público ADULTO y MASCULINO, es ahí donde creo que la cinta llegó a gustar, exacto de esa manera en que sabes que la cinta no fue la mejor, pero internamente algo te hace conseguir el soundtrack, muy bueno por cierto,  y si te la encontraras de nuevo en el videoclub o la televisión la volverías a ver (eso sí, sin confesárselo a nadie que te gustó). Una cinta que toma una idea bastante desgastada, pero muy atrayente por esa situación de encontrarte en los “zapatos de otro” y descubrir que es lo que en realidad la gente de tu alrededor piensa de ti.
En el punto destacable creo el elenco es bastante atractivo visualmente e histriónicamente, rescata que la película no se convierta en un bodrio en su totalidad. Pues es muy divertido ver a Reynolds y Bateman hacer dos personajes en una misma cinta y además creérselos. Con situaciones sociales que son cómicas y hasta absurdas pero todos hemos vivido, aunque pocos las aceptamos.
“Si fueras yo” cumple con su propósito, divertir y pasártela bien. Es una comedia adulta con bastante perspectiva masculina, muy distante de su antecesora (Freaky Friday, 2003) con una visión femenina del  hilo conductor contado: el cambio de cuerpos.  Vale la pena en un domingo donde en ocasiones las circunstancias sólo permiten que veamos una película y la disfrutemos con un bote de palomitas.


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