febrero 06, 2011

Del Super Bowl al cine y de regreso...


Existe una motivación más allá de  patear un balón...

No podemos crear un género cinematográfico de la nada, pero bien lo que me motiva a escribir las siguientes líneas es con el propósito de que muchos han puesto los ojos en el deporte y una peculiar manera de llevarlo al séptimo arte. Normalmente nos encontramos con películas muy inspiradoras, donde los personajes principales tienen a superar todo tipo de adversidades y conseguir una victoria en mayor o menor escala, en el campo o en su vida personal, pero el deporte siempre se ha visto muy coqueto con el cine. Contando historias dignas de disfrutarlas aunque no seas de cuerpo atlético y tu único ejercicio sea  mover el pulgar gracias al control remoto de la televisión.
Con motivo de toda esa parafernalia llamada Super Bowl, el fucho americano también ha sido muy contado en el cine, te dejo con 5 películas que giran entorno  a este singular tema y que Estados Unidos le genera una veneración como nosotros lo hacemos al Soccer; como buena lista generara polémica pero he ido descubriendo más cintas con relación a este deporte pero estas cinco están aquí porque me arrancaron desde una lágrima hasta un buen comentario por las actuaciones, banda sonora o dirección.

Juego de Viernes por la noche (Friday Night Lights, 2004)

Un historia interesante y basada (como lo hacen ahora todas las películas) en hechos reales (aunque esta en aquellos tiempos todavía tenía su mérito). Situada en 1988 y con un equipo denominado Los Pantera, el entrenador Gaines debe luchar por sacar adelante a su equipo con muchas ganas, pero con gran cantidad de problemas encima: desde las decisiones de dejar el hogar, luchar contra un padre alcohólico o lesiones inesperadas. La visión de Peter Berg logra imprimirle un toque de realismo que pudiera conseguir ciertos tintes de documental. Además que como buen cine deportivo no deja de ser motivante y exageradamente cargada al drama y el amor.



Jerry Maguire, Amor y Desafio (Jerry Maguire, 1996)

Esta cinta con ciertos tientes rosa, es excelente para demostrar que nunca se debe perder el piso, no dejar de creer en lo tienes y principalmente en tí. Tom Cruise hace una actuación buena, pero eclipsada completamente por su colega Cuba Gooding Jr., acreedor del Oscar en aquellos tiempos. Si bien es cierto que es un poco más centrada la historia en la vida del agente Jerry y sus conflictos existenciales, debe lidiar con la personalidad de Rod, un jugador de americano con demasiadas aptitudes pero poca disposición, llegan al punto que entre partidos de los Cardenales de Arizona y momentos complicados, descubren que más allá del dinero, la amistad es lo que verdaderamente mueve al mundo... (je! yo dije que era rosa desde el principio).


El cielo puede esperar (Heaven Can Wait, 1978)

Las mieles que muchos jugadores de Americano tienen para ser y sentirse como protagonistas de la historia podemos decir son eclipsados en esta historia debido a todos los sucesos que le ocurren a Joe Pendleton (Beatty) él cual muere por error, y en la “corte celestial” deciden mandarlo de regreso al espacio terrenal pero en otro cuerpo. Esta serie de sucesos le servirán a Pendleton que la fama y fortuna de ser un jugador de americano son superficiales ante el amor de una mujer, la destrucción de un pueblo y el atentar contra la vida de otro. Una historia deportiva que te hará debatir entre la fama y lo que debe importarte como hombre.

Me llaman Radio (Radio, 2003)

De nuevo Cuba Gooding Jr hace de las suyas al interpretar de manera excelente a “Radio” un joven negro con retraso, que colecciona aparatos de onda. La historia va desarrollando la amistad entre un entrenador de fútbol americano y nuestro amigo, el cual es amante de observar los entrenamientos del equipo del instituto local. Debido a una broma, Harold Jones (también muy bien interpretado por Ed Harris) decide poner remedio al asunto sin importar que esto traiga como consecuencia problemas en su trabajo y permanecer al lado de su nuevo amigo le demerite su desempeño como entrenador. Aquí lo importante es preocuparte por tu entorno más que por generar victorias, una visión muy interesante pero poco aprobada por la sociedad deportiva. Una película inspiradora, muy reconfortante que busca entretener y creo lo consigue muy bien. Aunque tiene más elementos pero creo el deporte sirve para alentar a cualquier persona que decida salir adelante.
 


Un domingo cualquiera (Any Given Sunday, 1999)

Un reparto importante y un director sobresaliente; esta cinta muy bien cuidada en tomas, desarrollos y actuaciones, nos relata como es el malvado mundo del fútbol americano al buscar las victorias a costa de lo que sea, intereses, propuestas, dinero, publicidad y muchas características que harán pensar si realmente quiero que gane mi equipo o deseo el reconocimiento personal como hombre. Las secuencias de partidos son excepcionales, muchos podemos disfrutar de un partido de americano con ciertas dosis de acción, creo eso es lo que la mayoría buscamos al ver este tipo de deporte. Oliver Stone desarrolla un drama con tintes de comedia y bastante emoción deportiva. Esta cinta es perfecta para decidir si en un juego como este es más importante ser el quaterback popular o trabajar en equipo y decidirse por la victoria... claro esta, un domingo cualquiera.



Tal vez ahora lees y pueda faltar tu favorita, el asunto aquí es disfrutar de buenos momentos que en verdad con estas cintas lo conseguirás. Un emocionante partido, una inspiración llegadora, o la motivación que te faltaba para conseguir lo que tanto anhelabas. Si eres amante del fútbol estas son obligadas para conocer tras bambalinas a tu deporte favorito y si no eres fanático de este rollo pues como cultura general las películas te harán empaparte de nombres, jugadas y momentos relacionados con el Fútbol americano.




enero 23, 2011

Policías de repuesto (The other guys, 2010)


Es interesante ir por las salas cinematográficas degustando una cantidad impresionante de perspectivas de directores, géneros e historias contadas en menos de 2 horas. Nunca debemos perder la capacidad de asombro pues no sabemos que nos depara el séptimo arte en un futuro.
Tal vez la intro suene muy poética para lo que las siguientes líneas relataran a ustedes, pero no dejo de asombrarme por lo presentado en esta ocasión: Policías de repuesto, una cinta protagonizada por Will Ferrell (punto menos en la crítica ja!), Mark Wahlberg, Michael Keaton, actuaciones “especiales” de Samuel L. Jackson y The Rock... Ahh! y también aparece Eva Mendes; dirigida y escrita por Adam McKay, esta historia nos cuenta como Allen, un contador forense interesado mas en el trabajo de oficina que salir a la calle en conjunto con el detective Terry Hoitz, un hombre rudo forzado a tener a Allen de compañero, los dos buscan ser reconocidos por su trabajo después que los policías estrellas desaparecen dejando un lugar por ocupar y una fama que disfrutar.
Antes que nada debo aclarar que existen películas para ver con la familia, otras para ver en la televisión, para comprar en video, para disfrutar con la novia, para los niños... y ésta.
Una cinta de acción con una toque de comedia completamente machista, rayando en ciertos momentos en lo absurdo. Las primeras escenas provocan un gancho interesante porque no sabes exactamente a que te expone el director: explosiones, persecuciones, disparos, acción al por mayor. Un buen acierto las actuaciones especiales de Jackson y The Rock que sólo aparecen un par de minutos en la historia.
Ahora conforme los minutos transcurren los diálogos se van tornando un poco descabellados, entre lo cómico y grotesco. Debo confesar que la cinta en su desarrollo me arrancó varias carcajadas como buena película dirigida a un publico masculino exclusivamente, pero este cinéfilo de corazón fue acompañado de dos chicas a la función y amigos, después de una hora empece a sentir incomodidad por todo lo que se presentaba en la pantalla, no eran precisamente escenas grotescas sino la forma de expresión que me causaba ciertos sentimientos encontrados.
Aunque el papel de Ferrell no me extraña, su compañero Wahlberg últimamente va escogiendo mejor sus intervenciones, me genera curiosidad que participe en un proyecto como este, aunque reconozco que es creíble su personaje de hombre rudo, obsesionado y frustrado, su actuación podemos decir que es rescatable entre todo lo ABSURDO que presenta la historia. Dire que entre tantos buenos proyectos en ocasiones podemos darnos el lujo de participar en un gusto culposo. Quiero pensarlo así.
El personaje de Keaton, Mendes y el resto del elenco cada uno en su papel podremos decir que en la mente de cualquier hombre común sería el añorado: El jefe “ideal”, la esposa “ideal”, la suegra “ideal” o el compañero de trabajo “ideal”. Con esto estamos ante una historia divertida... pero bajo ciertas restricciones y no apta para todos debido a chistes, situaciones y comentarios  que podrían ser ofensivos para algunos. Yo no tuve problemas como hombre, pero principalmente las mujeres pueden no salir muy emocionadas del cine.
Con quién podrías disfrutar esta cinta... sería complicado  ¿con puros amigos? tal vez no a todos los hombres les guste esta perspectiva de la vida masculina, por lo tanto no dudo ni un instante que FX o SPACE en algunos años transmitirá esta historia así que si te la encuentras en la televisión y estas sólo en tu sofá, corre por las palomitas y bajo tu propio riesgo.

enero 18, 2011

GLEE (2009-****)


Buenas canciones... buenas historias.

De un año para acá esto se ha convertido en todo un fenómeno, ya dejamos atrás el termino de interesante o comercial para colgarle ahora esta etiqueta a uno de los programas de televisión más vistos, más queridos y por lo tanto más odiados por la gente.
Hoy Glee, se convierte en un producto audiovisual bastante digno de analizar y hablar de él... por el simple hecho de toda la serie de comentarios que circulan alrededor de este singular programa. Con dos temporadas muy aplaudidas y una tercera en vísperas, Glee ya se encuentra en un fenómeno que no podemos pasar desapercibidos sin dejar en claro nuestros gustos, comentarios y sentimientos hacía ella.
Glee es una serie de televisión emitida por la cadena estadounidense FOX y protagonizada por algunos desconocidos (por lo menos en TV porque en Broadway son todo un éxito): Mathew Morrison, Lea Michele y Jenna Ushkowitz, además de figurar nombres como los de Jayma Mays, Cory Monteith y Jane Lynch; la historia se centra en la vida de un grupo de adolescentes de la preparatoria William McKinley que encuentran en el Club Glee la mejor manera de expresarse y de tener un motor por el cual seguir en la difícil etapa de “la punzada”; dirigidos por su profesor Will Schuester (Matthew Morrison)los muchachos deberán entender el valor de la amistad, la unión, conocerse a si mismo y aceptarse como tal a través de una línea que fascina a la mayoría, la música.
Fíjense que cuando la serie fue anunciada por la cadena en el 2009 imaginé que tendríamos la tortuosa historia de un musical metido con calzador, pues aunque nunca he sido fanático del genero musical, principalmente hecho en el ámbito cinematográfico, ahora llevado a la televisión y verlo de manera semanal era un poco espeluznante.
Conforme los capítulos fueron avanzando y pude descubrir un trabajo muy bien planeado, escrito, con estilo y bastante entrañable; cada personaje, su historia y sus momentos nos hacen transportarnos a esa etapa de nuestras vidas, donde eras el popular o el insignificante que nadie te volteaba a ver. Pero le agregamos un ingrediente estimulante: La música y esto se convierte en una comedia llena de dramas, momentos ácidos y llenos de júbilo.
Glee, actualmente, es una de las cartas fuerte de FOX y ¿por qué será? más allá de lo comercial, la cultura mercadológica y pop que lleva muy bien tatuada en la piel; hundiéndonos un poco más en su cuerpo, la serie tiene el cariño de todo el equipo de trabajo, de todos los que participan en ella y de los directivos que creyeron (y ahora lo hacen con más fervor, obvio esta).
A lo largo de los años vemos series que circulan por la televisión, conforme los capítulos avanzan vemos que pierden el encanto, los personajes se difuminan y no consiguen enamorarnos. Considero importante en la realización de Glee y RECONOZCO el excelente trabajo actoral, coreografico, artístico, de guión y montaje en cada capítulo. No es fácil y aunque el guión funge como carta fuerte para conquistar al espectador... cada historia que se cuenta en 45min de cada capítulo siempre te deja con esa sensación de satisfacción que hace tiempo no lograba otro programa de televisión.
Aunque el musical tiene años de figurar en el mapa, creo hasta el 2009 no lo había hecho con tanto atino en el campo de los audiovisuales como Glee lo ha conseguido con su público, tomar canciones que han sido clásicos para muchos de nosotros en diferentes generaciones y plasmarlas para decir lo que no nos atrevemos a decirle con palabras a esa persona, creo es donde radica la esencia  de GLEE. La selección musical es otro acierto pues pueden figurar canciones de musicales muy populares y caer en lo muy gay, hasta grandes temas con The Beatles, Queen o Journey, pasando por el pop más simple de Britney Spears, Bruno Mars o Rihanna. El perfecto ensamble cuando creemos que estamos cayendo en el simple relleno de un programa, entra un tema musical que hace vibrar tu fibras más sensibles y puede arrancarte desde una lágrima, un suspiro o una gran carcajada por lo planteado en la historia.
Una serie de adolescentes donde cualquiera de nosotros puede no serlo, pero durante una hora sentirse parte del grupo que cabe mencionar no distingue de raza, credo y popularidad. Un “ideal” que muchos buscamos y otros lo hemos pensado. Un aplauso para GLEE, una experiencia que no deja de sorprender, que busca divertir y hacer la vida un poco más ligera sin perder los pies sobre la tierra... ¿existe algo de malo en eso?


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